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Todo empezó al final de otras jornadas, tras tener la idea en la cabeza durante bastante tiempo, y tras una charla con otros jugadores (y amigos) al final de las mismas, nos miramos a los ojos y surgió el amor, ya nos conocíamos siendo miembros del mismo club. No tardamos más de 2 semanas en reunirnos para empezar a fraguar el tema.

Nos pusimos en la piel de lo que nos gustaría tener como jugadores, y, principalmente, lo que no nos gustaría tener en unas jornadas. Hacer feliz a un jugador es fácil, pero estropearle el fin de semana puede ser más fácil todavía.
Lugar: Paso número uno, buscar un sitio espectacular. Los jugadores de este calibre levantan poco la cabeza del tablero, realmente poco, pero la levantan, y si ven algo chulísimo pues mejor. Buscar un sitio con encanto, con unas vistas estupendas, aprovechar la base natural que tiene Asturias, era más que necesario. Con el añadido adicional que no tenemos unas jornadas de este tipo en el norte de España
Atrezo: Silla cómoda, amplia mesa y buena luz. Indispensable. Nadie se come un juego con una luz que necesita de un focal en la cabeza. Por el día luz solar, por la noche luz de foco.
Ambiente: por dios, que no haya ruido. Ambiente de juego si, voces, eco, ruido no, que no me concentro. Hay que cuidar los detalles. Y tranquilidad, sobre todo tranquilidad para poder disfrutar de nuestro hobby
Comer: Tengo hambre, vamos de restaurante. Menú opíparo y de buena calidad (el triunvirato de la gastronomía asturiana: cachopo, fabada y arroz con leche). Charla distendida con el resto de jugadores cogiendo fuerzas después de las 5 horas que llevo intentando ganar las elecciones en Alemania. Y ya en las jornadas, café, cerveza, refrescos y energéticas, unos frixuelos o saladitos. Todo perfecto mientras la doy al vicio.
Dormir: necesito una cama. Pero sin ruidos. Despertarme cuando yo quiera despertarme. Estoy agotado, la noche anterior solo dormí 4 horas. Desayuno a mi aire o en el patio exterior mientras comentó las jugadas del día anterior con los allí presentes, el resto de jugadores que han venido a lo mismo que yo.
Nº de jugadores: cuantos más mejor, pero no masifiquemos, no perdamos el toque personal. Una pequeña gran comunidad. Al acabar las jornadas has conocido a todo el mundo, te llevas su nombre, su cara y un montón de partidas de convivencia. Jugar con gente diferente es lo más. Eso no se paga. Gente de Asturias, País Vasco, cántabros, madrileños, maños… Alucinante.

Precio de las Jornadas:

Todos llegamos a un momento en que tampoco queremos cualquier cosa, no queremos despilfarrar el dinero, pero no queremos pagar por algo que no vamos a disfrutar. Queremos disfrutar de un fin de semana de juegos, dormir cómodamente y comer como Dios manda, todo ello es importante para poder pasar un gran fin de semana. Cada cosa tiene su precio, y vamos a buscar siempre el mejor precio posible, pero buscando lo que necesitamos para ese fin de semana del que estaremos hablando durante bastante tiempo

Tipo de jugador: jugador que disfrute de los juegos, que su hobby (o uno de ellos) sean los juegos. Así de sencillo. Son jornadas para jugar y para hablar. Una buena conversación, una buena recomendación, mucha conversación sobre juegos (y sobre otras cosas, pero solo de vez en cuando), frikismo lúdico, así de sencillo. El jugador que disfruta de los juegos a todas horas y familia.

Muchos de nosotros tenemos hijos, o parejas que no viven nuestra afición de la misma manera que nosotros. En un abrir y cerrar de ojos tendremos una cantera lúdica muy fuerte. Aprovechemos ese tirón. Padres e hijos disfrutando de nuestro hobby. Los hijos son bienvenidos. ¿Que tu pareja no vive la afición como tu y quiere venir? Sin problema. Tiene todo un abanico de posibilidades. Apuntarse a jugar o simplemente… esto es Asturias, aquí hay millones de cosas que hacer. Mar, playa, monte, pueblos con encanto, ciudades costeras, se lo pasará de muerte. Anímala a venir!